jueves, 2 de abril de 2009

Acercamiento psicoanalítico a la homosexualidad

NOTA: DESEO AGRADECERLE A MI AMIGO Y COLEGA, EL DOCTOR JAVIER ROJAS, POR SU VALIENTE APORTE, EL NOS MUESTRA QUE EL PSICOANALISIS TIENE TAMBIEN UNA VERSIÓN CONTESTARIA

El contenido del presente ensayo procura condensar los conocimientos del tema de la homosexualidad. Trataré de ajustarme a la dimensión psicoanalítica con el objeto de hacer puntualizaciones y conexiones que puedan reflejar la vivencia subjetiva de la homosexualidad. Para efectos didácticos no sobrecargaré el texto con muchas citas de autores, sino más bien me enfocaré en una escritura espontánea y simétrica de las ideas. En algunas partes del texto trataré de ejemplificar con algunas escenas de la película. El secreto de la montaña (Brokeback Mountain, 2005). La película fue elegida porque describe con gran acierto las dificultades de la vivencia homosexual. La cinta narra la historia de dos vaqueros que emprenden una relación más allá de la amistad y del trabajo. A lo largo de los años y de frecuentes alejamientos, su relación se convierte en una historia de amor que consigue subsistir a todo... salvo a la violencia e intransigencia del entorno.

El psicoanálisis le atribuye una gran importancia a la sexualidad en el desarrollo y en la vida psíquica del ser humano (Kaufmann, P.1996.p.3). No existe la sexualidad disgregada de la persona. Esto significa que la sexualidad en el ser humano no es algo instintivo. Se trata más bien de una dimensión constitutiva de la vida. La identidad sexual es una de las tantas identidades que se desarrollan, al igual que la identidad social, laboral, entre muchas otras. La sexualidad es algo propio al placer. En el psicoanálisis se parte de la premisa de que lo ligado al placer tiene un carácter sexual.

Los textos básicos de Freud y en general los del psicoanálisis dan cuenta de que las personas homosexuales se distancian de un desarrollo sexual considerado como normal. La impresión que esto podría producir un supuesto desarrollo sexual normal, la persona homosexual es un ciudadano de segunda categoría. Es evidente que el psicoanálisis en sus primeros años conservaba un aire patriarcal con una marcada discriminación y condena contra lo femenino y todo lo que se le pareciera, en éste caso la homosexualidad.

Por otro lado también se le debe conceder al psicoanálisis la valentía de “salir del closet” con un tema cargado de mitos y muy ligado al pecado. El prejuicio y la violencia se transforman en fuentes primarias para el “síntoma” y “represión” (Gómez, 2007.p.1). Se trata como lo argumenta Foucault (1976) de sociedades de heterosexualidad institucionalizada y obligatoria. Desde esta noción la película “El secreto de la montaña” examina las tensiones que existen entre la prohibición de prácticas homosexuales, frente al deseo por lo prohibido, la violencia con que se normaliza tal deseo y sus efectos. Lo hacen surgir mediante un secreto (fuentes de placer privado, pero y que se tornan objeto de violencia excluyente cuando se le quita el velo de lo prohibido y se hace público). Este secreto que debe ser escondido en la montaña. La cinta narra como en los años siguientes, Ennis y Jack luchan por su unión secreta. Se ven varias veces al año, pero cuando no están juntos, se enfrentan a la eterna cuestión de la fidelidad, de la entrega y de la confianza. La única constante en su vida es una fuerza de la naturaleza, el amor que es como un gran secreto vertido en la montaña.

La teoría psicoanalítica ubica la etiología de la homosexualidad en la salida del complejo de Edipo, y el tipo de identificaciones que logra hacer el individuo en esa fase libidinal, habiendo quedado el sujeto homosexual fijado a su madre, con una intensidad inusualmente grande, sin abandonar este objeto en la etapa puberal (etapa en la que debería permutar a la madre por otro objeto sexual) identificándose de esta manera al objeto. Este es introyectado a su yo. El amor hacia la madre no puede proseguir el ulterior desarrollo consciente, y sucumbe a la represión.

El largometraje describe como Ennis puede percibir un deseo inconsciente homosexual, producto de una “infructuosa” resolución del complejo de Edipo, en donde se piensa que se ha favorecido una fuerte filiación con la madre como consecuencia de una figura paterna que se muestra brusco debido a la rigidez, intimidación e intransigencia. Sus deseos homosexuales tendrían así el amarre en relación a ese sentimiento de contrariedad con ese padre. Se reprime el amor por la madre poniéndose en el mismo lugar de ella, identificándose con la madre y tomando su persona propia como el modelo a semejanza del cual escoge sus nuevos objetos de amor.
A lo largo del tiempo ha habido cambios y transformaciones históricas, no obstante los sistemas de orden sexual se han mantenido. Dentro de este orden a los homosexuales se les continúa asignando un lugar minimizado. Freud (1920) aclara que no es tarea del psicoanálisis "solucionar el problema de la homosexualidad, sino que debe conformarse con revelar los mecanismos psíquicos que incidieron en la elección de objeto, rastreando las disposiciones pulsionales". La mayoría de lecturas consultadas señalan que hoy en día no es posible cambiar la orientación sexual de las personas. Las mismas destacan que el soporte terapéutico debe promover que las personas homosexuales al igual que las heterosexuales lleven una vida sana y con el mínimo de conflictos con la sociedad en la que viven. Cabe señalar que la enorme mayoría de homosexuales que visitan al psicólogo no buscan cambiar su identidad sexual, sino lo que suelen solicitar es ayuda para aceptarse a sí mismos y convivir armónicamente con las personas que no son de su misma orientación.

El presente trabajo no detallará si la homosexualidad es o no una enfermedad o una perversión. Me parece que son temas resueltos y muy agotados, detallar en los mismos seria sospechoso de dar cabida a la más mínima posibilidad a tan molesta falsedad. En ese sentido, me inclino a creer que la atención psicoterapéutica actual brinda atención, no sobre la idea de cómo alguien se hace homosexual sino sobre la compleja conflictiva a la que está sometido quien se descubre ya en su identidad, en sus diferentes espacios psíquicos.
En Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad (1905), Freud señala que la represión, en términos generales, proviene de la imposición de dominación de un individuo sobre otros, siendo ese primer individuo no otro que el padre. A partir de tal dominación, se establece la forma patriarcal de la sociedad, basada en la inferioridad de la mujer y en la fuerte represión de la sexualidad. Freud se preocupa especialmente por la represión sexual, puesto que considera los impulsos naturales del ser humano mucho más complejos de lo que la sociedad patriarcal admite: dada la capacidad indiferenciada de los bebés para obtener placer sexual de todas las partes de su cuerpo.

Rattray (1954), señala que a partir del siglo IV, antes de Cristo, en el mundo clásico se verifica una represión creciente de la sexualidad y un desarrollo del sentimiento de culpa, factores que facilitaron el triunfo del concepto hebreo, más represivo sobre el sexo, en comparación con el concepto griego. Según los griegos, la naturaleza sexual de todo ser humano contenía elementos tanto homosexuales como heterosexuales. ¿Pero podrá la represión actuar en la verdadera orientación sexual? Aunque quizás si se pueda. Al respecto quedan dudas sobre la moral interna se lo permitirá (dependerá del grado de represión generadora de culpas y temor).

En esta perspectiva se pueden llegar a utilizar fantasías homosexuales para llevar adelante su sexualidad heterosexual. Es así como muchos hombres y mujeres homosexuales contraen matrimonio con mujeres y viceversa y no sienten, ni nunca sintieron, atracción sexual por ella o por ellos, aunque si puede establecer lazos muy fuertes afectivos. Hasta podría existir un tipo de amor entre ellos.

Los personajes principales de la película se casan con sus novias y tienen hijos. Pasan cuatro años hasta que vuelven a encontrarse. Se trata de un intento de represión de hombres que padecen de aquello que desconocen y niegan de sí mismos. Se presenta los casos de parejas en donde uno de los miembros es bisexual pero que por propia libre elección y decisión. Se vincula sexualmente solo con uno de los sexos, formando su pareja estable o su familia, aunque sus fantasías permanezcan siendo bisexuales y sienta atracción por ambos sexos por igual. Ejemplificando lo anterior llama la atención de Ennis, imagen del típico “hombre machista”: inclinado al licor y a las peleas, impulsivo, poco comunicativo, trabajador y poco solidario en las tensiones del hogar.

En la represión homosexual puede que nunca se haya tenido alguna experiencia, pero los mismos se realizan clandestinamente a través de encuentros ocasionales o hasta por servicios sexuales, los cuales se ocupan, cuidadosamente de ocultar. En algunos momentos se aprecia como uno de los protagonistas, en este caso Jack Twist mantiene relaciones pasajeras con otros hombres e incluso viaja a áreas fronterizas donde sostiene encuentros sexuales secretos.

Es el momento de poner el acento en la compleja conflictiva a la que está sometido quien se descubre ya en su identidad homosexual. Se trata de la lógica de sentirse diferente. Esta violencia simbólica es atravesada por las diversas formas de violencia verbal y/ o física avaladas por la cultura. Comparto lo señalado por Sullivan (1953) desde el punto de vista culturalista en donde hace énfasis en las restricciones y en los sentimientos de culpa hacia la heterosexualidad sentidos, durante la infancia como posible causa de la homosexualidad.

Hay una condena hacia lo diferente, lo que no cumple con los ideales familiares y sociales. Una mirada desde la culpa que perturba y distorsiona la constitución del individuo. Cambiar los valores del super/yo es sentido como romper con los seres que han sido más importantes para la persona y no sólo es la culpa lo que está en juego sino de la angustia de separación, esto es el dolor por distanciarse del objeto de amor. Después del primer encuentro impetuoso entre Ennis y Jack, el primero se siente culpable de lo acontecido. Ningún lugar le sirve de escondite. No hay dudas que para él fue un error haber pasado la noche en el campamento. Fue un error quedarse dormido en la tienda de campaña. ¿Fue ésto una causalidad o se trata más bien de motivaciones del inconsciente? La culpa se “plasma” y se hace eficaz cuando, al llegar al campo, encuentra que una oveja ha muerto por un depredador. ¿Cual será el significado simbólico de la oveja y del depredador? ¿Cuál es la percepción, de quién es la oveja y quién es el depredador?
El sentimiento de culpabilidad lleva a tener que realizar constantemente un sin fin de duelos. La renuncia a los valores familiares heterosexuales obliga a enfrentar muchas pérdidas que tendrán que elaborar. Otra de las tareas será quizás brindar una nueva resignación a las diferentes pérdidas, entre ellas: de las formas de vida, de los derechos civiles y económicos, de las pérdidas de vínculos familiares, migraciones forzosas, entre muchas otras.

En otro orden de cosas se podría pensar en culpabilidad frente al deseo. Se es siempre consiente del deseo o éste fluye constantemente por el inconsciente. Freud (1911) decía que ciertos tipos de delirios, bastante frecuentes, tienen su raíz en los intentos del sujeto por defenderse de la angustia producida por la emergencia de deseos homosexuales inconscientes (Freud, pág. 58). Parece ser que Ennis deseaba a su amigo de su mismo sexo sin darse cuenta. También mantuvo una relación homoerótica sin haber tenido una idea clara de lo que era. Esto significa que no siempre hay conciencia de los sentimientos y deseos, e incluso, como se evidencia en la película, ni siquiera se sabe en que momento ocurren. Un componente básico de esta formula es la atracción sexual, específicamente genital.

La cinta deja ver en forma intensa expresiones de excitación erótica que generaron en las salas de cine los más angustiosos profundos murmullos. Es posible que el enamoramiento que se gestaba se disfrazara en forma de cercanía y de dependencia. Esto se aprecia en momentos previos a los encuentros sexuales. La relación sexual partió de la esfera genital a la afectiva. Al terminar la jornada laboral deben salir de la montaña con la premisa de la discreción. Se exigen a sí mismo, mediante un pacto implícito, volverse invisibles. Se obligan a sí mismo a llevar una vida disociada a no mostrar sus afectos.

Después de una larga invisibilidad, la película muestra como Jack envía una postal a Ennis planeando un encuentro. En el encuentro en forma abrupta no pueden controlar los abrazos y los besos. Las visitas son planificadas mensualmente y “maquilladas” con incontables fines de semana de pesca. La esposa de Ennis percibe lo que sucede, pero no hace preguntas como si no supiera nada, aunque en realidad lo sabe todo. Es como si ante la “salida del closet” del esposo es ella y su familia los que deciden ingresan en forma voluntaria “al closet”.

Más allá de lo singular de la historia de cada sujeto, el homosexual tiene aspectos emocionales con el que tiene que lidiar. La pareja debe buscar espacios de encuentro distanciados de sus familias. La pareja se sostiene sola sin vínculos sociales. Al final de la película se denota la idea fantasiosa de Jack de una vivencia en pareja tropieza con las reglas morales de su compañero (super/yo). Después de una etapa de exploración se intenta crear una pseudopareja. La misma se caracteriza por sentimientos encontrados, expectativas poco realistas, malentendidos, discusiones y sobretodo dependencia e idealización. El proceso es difícil tomando en cuenta las circunstancias; no existen modelos que seguir, sobre todo que ambos tienen vivencias heterosexuales. En el caso de Ennis la experiencia que tiene en su recuerdo es un hombre al que ciertos pobladores le aplicaron la ley del pueblo. Se trata de un ranchero al que matan por saberlo homosexual, no sin antes torturarlo y extirparle sus genitales. La historia en conocida por Ennis, ya que su padre lo arrastró de la ropa cuando niño para que lo viera con sus propios ojos, lo que le pasa a los inmorales. De alguna manera su padre lo aleccionaba para que viera qué le pasaría a él si osara exhibir tal comportamiento.

En general la primera relación homosexual y/o heterosexual suele ser pasajera. En el caso de la película la misma fue difícil y dolorosa. El nivel de confusión e incertidumbre no le permite a Ennis brindar sostenimiento a su familia con lo cual sobreviene el divorcio.

Existe un común denominador y es una clara resistencia a la aceptación de la homosexualidad. Ennis emprende una relación fugaz con una camarera a la cual abandona sin el menor remordimiento. Probablemente éste comportamiento obedezca a una resistencia del proceso de aceptación de la homosexualidad. Esto implica despedirse de un patrón heterosexual que le ha sido inculcado desde la infancia. Se trata de un proceso de duelo ante la pérdida que se torna difícil y doloroso. En la película hay un momento de encuentro de la pareja en el que ambos se muestran libres de ataduras, pero Ennis no es capaz de compartir la vida personal, se siente triste y melancólico. El no reconocimiento y desvalorización familiar y social lo vuelve más vulnerable. El estado emocional resulta de la representación de sí mismo, de sus ambiciones e ideales, y de su conciencia crítica.

Tratando de lograr entender algunas de las escenas dolorosas de la película, notamos que aunque no fueron explicitas nos permitió de alguna manera quizás reflexionar sobre la violencia de hacer público lo secreto. En la teoría psicoanalítica ortodoxa el sistema heterosexual de privilegios es una suerte en torno a la cual existe un secreto: creer que los hombres poseemos el falo (poder). Es sobre esto sobre la que se construye el orden simbólico. Así, el proceso de identificación y (des)identificación con el objeto de deseo prohibido que caracteriza a la homofobia opera por medio de la vinculación de un grupo en torno a la mentira de que los hombres poseen el falo (Gómez, 2007.p13).

Es decir se busca legitimizar la propia orientación sexual. La homofobia cumple otra importante función. Esto es negar en sí mismo toda tendencia homosexual (Castañeda, 1999). Los deseos son proyectados hacia afuera y depositados en los demás. La cinta describe como Jack ante la negativa de su amigo de formar pareja se involucra en relaciones inmaduras y frívolas. La homofobia internalizada hace que la homosexualidad se vista de estereotipos, la transforma en parodia, chiste y sobretodo en violencia.

La violencia es parte de la cotidianeidad, Jack fue objeto de un ataque homofóbico. Las causas de la muerte de Jack son claras, se trata de un rechazo de una sociedad a una forma de ser. Probablemente las personas del pueblo, encabezadas por su suegro “notaron” ciertas conductas de Jack que los hicieron concluir que se trataba de un homosexual y decidieron agredirlo hasta provocar la muerte de una manera violenta.

Aquí yace de nuevo la paradoja: en la formación del síntoma, el agresor exterioriza el odio con el fin de ocultar la mentira y al hacer esto ellos también satisfacen el deseo opuesto, el deseo que están tratando de evitar (Gómez, 2007.p17).

La vida de un homosexual puede empezar siendo complicada, pero superado este proceso cada quien se encarga de forjarse un futuro y de sentirse feliz. El problema está en no poder superar el proceso de aceptación. Al final de la película se vislumbra un cambio en Ennis. El mismo se hace más evidente tras la muerte de su amigo. Podría haber tomado la opción de huir, la primera relación fue demasiado dolorosa o difícil, podría haber renunciado para siempre a la homosexualidad, por creer que los problemas que llevaron a la separación son inherentes a la homosexualidad misma. No obstante, se dispone a vivir solo, en una casa rodante- Probablemente ya no sea necesario esconderse tras el pretexto de amor de otra mesera.

En mi consulta conozco pacientes que se lamentan el haberse demorado demasiado tiempo en aceptarse y comprender, tardíamente, que muchos de sus conflictos pudieron ser superados con un poco de información y fuerza de voluntad. Ennis seguramente ya no tenía la pesada carga de ocultarse con frecuentes excusas, ni tras un fin de semana de pesca. Ya no busca casarse, no busca evasivas, ni siquiera puede fingir frente a su hija mayor, que aunque jamás emite opinión acerca del tema, con su mirada parecen expresarse. Él se da cuenta, se percata de esa mirada, pero no se excusa, no niega más. Hasta se lo nota tranquilo, y más feliz.

Muchas de las actuaciones que se plantean no sólo intentan poner fin a la discriminación sino que pueden ser un modo de expresar y al mismo tiempo de rebelarse ante las heridas simbólicas experimentadas.Se opera un cambio en Ennis, hay indicios que demuestran que está parado en otro lugar. Pareciera que ya nada lo “aferra”, y no precisamente por no estar casado, ya que ello nunca lo atrapó en realidad. Parece que ya no lo atrapa la sociedad, se salió del guión del otro. Cuando ya recorrido una y mil veces este laberinto en donde todo parece reducirse a un círculo vicioso, la culpa moral ya no le alcanza. Todos esos intentos por recomponer a su yo ya no le funcionan, su existencia yoica se ve atravesada por el deseo y enfrentada a su inconsistencia.

Ahora que reflexiono me pregunto si como terapeutas estamos haciendo lo suficiente para que muchas personas confundidas puedan encontrar la luz del entendimiento y dejen de lamentarse por su suerte y empiecen a hacer algo por sus vidas. Probablemente el primer paso es comenzar por la aceptación de sí mismos, sin importar el que dirán. La generalización forma costumbre, la costumbre genera aceptación y la aceptación genera libertad.

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