lunes, 22 de junio de 2009

Influencia de la Religión y la Cultura en el Desarrollo de la Teoría Psicoanalítica (El Judaísmo Interminable, el Malestar Primigenio)


Introducción
“El niño es el padre del hombre”
Freud, 1913

El nacimiento del psicoanálisis no se generó de manera espontánea, tras de si existe un devenir histórico, como a la historia a éste le interesa el pasado y lo que se aprenda de él, no como a la primera, como relatos más o menos objetivos, sino como la búsqueda de la subjetividad que implica que esa historia será llevada al diván del analista. (Rodríguez, 2003)

La ilusión – parodiando a Freud – de la religión ha sido la búsqueda de la perfectibilidad humana, manteniendo tras si la imagen de ese padre omnipotente presto a castigar y premiar a los seres humanos, la más superyoica de las figuras, y el más omnubilador de los conceptos. No es casual que el primer libro que empleara la palabra psicología fue “La Perfección del Hombre”, escrito por Rudof Groekel en 1590. (Fromm, 1956).

El psicoanálisis ha mantenido la misma ilusión, pero bajo la carencia de un dios omnipotente, ha apostado por la sustitución del concepto del Padre por el de otro padre. Hay en este momento dos grupos que se ocupan del porvenir del “alma” humana, los teólogos y los psicoanalistas.

Las ciencias son formas esquematizadas de “leer” la realidad, su –por definición- esquivo contenido es el destilado último del contexto que se cosió lenta e inexorablemente. El psicoanálisis también implica una lectura de la realidad, su historia no nace en un precursor en 1856, sus raíces son las de una Viena liberal, las de un doble discurso sexual, las de una historia que se hace y se rehace de la mano del discurso del analista. El presente ensayo busca el arrojar luz sobre la influencia de la cultura – en su manifestación liberal – y la religión - de un hombre sin dios - en el desarrollo del Psicoanálisis.

La agenda política del psicoanálisis ha presentado a éste como el desarrollo único de un genio incomprendido, pero esto no es así, la historia que vio el desarrollo del psicoanálisis es el explosivo eslabón de acontecimientos aún más antiguos. (Plotkin, 2003).

Decían los antiguos filósofos que la perfección del hombre se alcanzaría cuando el ser humano encontrara la libertad interior, concepto similar a lo que propone el psicoanálisis, en tanto y cuanto, mediante el conocimiento profundo de las energías (trieb) del ser humano, la forma en que estas buscan su motilidad, los pasos engañosos de la transferencia y la contratransferencia, y el análisis de aquello que se debate para impedir ver más alla (resistencia) se puede alcanzar la ansiada libertad. (Fromm, 1956).

Históricamente hablando, uno de los paliativos fue la religión, para Freud, esta es la respuesta del ser humano a la impotencia. Impotencia que se siente frente a lo externo y frente a las necesidades pulsionales que vienen de adentro, doblemente sujeto diría Lacán, idea lapidariamente expuesta en el Malestar en La Cultura y en el Porvenir de una Ilusión. (Fromm, 1956).

La religión surge por lo tanto en una etapa primitiva del desarrollo del hombre, donde al no poder usar su razón, apuesta por usar sus afectos, en este momento desarrolla una “ilusión” basada pues en sus primigenias ilusiones infantiles, es decir encuentra refugio en la figura de un padre que una vez lo protegió y apuesta por otro Padre que lo proteja. (Fromm, 1956).

Quizá en este caso sería mejor decir que apuesta por una figura significativa, pues el análisis freudiano está basado en la muerte de su padre y siempre mostró una no analizada “incapacidad” para ver el papel que juega la madre en el desenvolvimiento psíquico, el continente oscuro permanecerá así para aquel que cierre sus ojos a la luz que hay sobre el mismo. Los ideales de Freud, son los que se ven amenazados por la ilusión, que lo toca tan íntimamente.

En 1805, Austria (considerada el centro de la cultura alemana) comienza a sufrir una serie de derrotas que culminarán con el tratado de Schönbrunn, como una forma de defensa, el país comienza una serie de ataques fallidos que buscaban no sólo la expansión sino la reafirmación del imperio, todo hasta 1867, cuando firma con Hungría un pacto que la hará convertirse en una figura sin precedentes hasta el momento en la historia europea: el imperio Austro-Hungaro, el cual se desintegraría en 1918, su último emperador fue Carlos I. Básicamente el acuerdo implicaba una no intervención, se mantenían dos parlamentos que se reunían alternativamente en Budapest y en Viena, un solo emperador de la casa de los Hasburgo y un ministro común para finanzas; política exterior y guerra. El parlamento estaba dominado por los liberales que apoyaban las libertades civiles, la igualdad ante la ley, el dinero sano y la libertad de comercio; su dominio siguió varios años y se terminó debido a una coalición contra los liberales, acuerpada esta última por la iglesia y los aristócratas, así como los partidos socialistas. Pero las ideas liberales y las leyes fundamentales permanecieron hasta el final del imperio. (Cachanosky, 2008)

Este ambiente liberal, haciendo a un lado las cuestiones económicas, implicó para Viena el convertirse en el centro intelectual europeo, y mentes de todo el continente empezaron el éxodo hacia la ciudad, se privilegió la libertad de cátedra y la no intrusión del gobierno en los asuntos académicos, existía la institución del Privat – Dozent, donde cualquiera que tuviera el grado de doctor y un libro publicado podía solicitar la admisión a la facultad como profesor ad honorem. (Cachanosky, 2008)

A todo esto, el siglo XIX nos presenta gente más creyente, las visitas a las iglesia aumentan, cosa diferente al siglo XVIII. El ambiente científico se debatía entre la obediencia a ultranza de las posturas religiosas y la creencia en las verdades científicas. El ateísmo de Freud implicaba el abandono de la traba que una posición eclesiástica le habría impreso a sus posturas científicas, para él el oceánico sentimiento – el cual no encontraba en su persona – implicaba, utilizando su metáfora, emborracharse con jugo de manzana… el dios de Freud era el “Logos”; retuvo la publicación de Moisés y el Monoteísmo no porque tuviera un respeto a la religión, sino para evitar que la iglesia católica prohibiera el psiconálisis en Viena. (Gay, 1994).

Se necesitaba un ateo para poder desarrollar una teoría de vanguardia, se necesitaba un nuevo dios, sin embargo como heredero del iluminismo, Freud – quiza sin querer – le dio un tinte eclesiástico, ritualista a su ciencia. Como le decía Pfister, el método analítico tenía los tintes de la confesión católica. Hay una anécdota interesante en la vida de Freud, cuando este era niño, su niñera (su primer amor) que era católica romana fue despedida y enviada a prisión por unos robos sin importancia, queda aquí la pregunta de si la “ilusión” contra la cual lucho Freud tan férreamente era el síntoma que este suceso había provocado en su vida psíquica. Su padre por otra parte le lego el sentido de pertenencia a un grupo étnico específico. (Gay, 1994).

Pero no sólo la libertad académica y la “carencia” de trabas en su pensamiento influyeron en el pensamiento de Freud, hacia ya tiempo que Spinoza había expuesto su idea de que la conducta de los seres humanos estaba motivada en su mayoría por ideas que se podían considerar inconscientes, Freud dio un paso más allá y considero que era la forma en que se establecían los deseos inconscientes y su tramite aquello que explicaba la enfermedad mental, aplicó por lo tanto un método para explorar estas desavenencias y el estudio de la forma en estas se manifestaban en el sujeto (sueños, lapsus, actos fallidos, etc). (Fromm, 1965).

Opina Fromm que la teoría psicoanalítica freudiana más que ser una hija directa de la época vivida por el fundador, es hasta cierto punto la forma tangencial en la que una época tocó la vida de Freud. Piensa que hay sin embargo, tres elementos que si pertenecen por completo a la época: “…la teoría de la libido, el concepto del hombre como máquina, y el concepto de que toda experiencia irracional en el hombre debe ser comprendida esencialmente como la repetición de sus experiencias durante su infancia”. (Fromm, 1965, pág. 5)

Piensa Fromm que la teoría de la libido obedecía al desconocimiento que se tenía en la época de la forma en la que muchos de las manifestaciones psíquicas estaban relacionadas con aspectos fisiológicos, existía además la influencia directa de un pensamiento mecanicista que afirmaba que existía una base ya fuera fisiológica o psíquica de los diferentes aspectos de la vida humana. La teoría de la libido (en especial antes de la introducción de Eros y Tánatos) ofrecía pues la explicación causal, pues la pulsión era algo que estaba “entre lo físico y lo somático”. Como neurólogo Freud estaba navegando por las aguas peligrosas de la falta de conceptos científicos respaldados por el método tradicional. Por otra parte la Viena de Freud, dado su carácter represor de la sexualidad, lo llevó a pensar que dado que el sexo era lo que más “salía” como contenidos reprimidos, tendría que ser el aspecto central en la conformación psicológica del ser humano. (Fromm, 1965)

Respecto al hombre máquina, este era un concepto de uso general en neurología, igual al hombre aislado que sólo se relaciona bajo la necesidad que supone el intercambio económico, tal y como lo propuso Adam Smith; aún cuando Freud vislumbraba la relación dialéctica entre sujeto y sociedad, al escribir pulsiones y destinos de pulsión, mostró a un ser permanentemente determinado por las pulsiones que buscan su tramitación mediante la descarga. (Fromm, 1965)

Con referencia a la repetición de las experiencias vividas durante la infancia, pilar fundamental de la teoría psicoanalítica, agrega Fromm que esta era una creencia ubicada en el desarrollo de la sociedad burguesa de la Viena del siglo XIX, donde no se entendía como un adulto podía sufrir un trastorno, digamos ansiedad, si se le ofrecía la pertenencia a una sociedad segura y predecible, por lo tanto esta ansiedad tenía que ser una vivencia rediviva de los años infantiles. (Fromm, 1965)

Burton Pirke, citado por Morse, (SA) habla de la evolución de las ciudades periféricas, Viena entre ellas, y elabora dos ideas: la primera de ellas el paso de lo estático a un fluir, es decir la yuxtaposición de las clases sociales enmohecidas a los vaivenes, diríamos al movimiento de las pulsiones; y la segunda el ver la sociedad urbana como un todo, donde el sujeto se coloca como un observador del devenir social, la modernidad petrificada diría Morse

La metrópoli se convierte en la fuente de la ficción y del consumismo, Freud logra ver que la ficción tiene tanto valor como las realidades, cuando sus histéricas le relatan episodios de
abusos sexuales infantiles, considera que es una realidad su relato, y aunque luego juguetee con la fantasía del mismo, afirmará consecuentemente que la ficción tiene el valor de la realidad en el aparato psíquico. (Morse, S, A)

En la Viena de Freud, el emperador se había convertido en un padre protector, sin embargo la gente recurría a la evasión, pues dado el sentimiento de falta de poder, se refugiaban en la estabilidad burguesa, buscaban el antisemitismo, era la huida a la evocación de las cosas pretéritas. No era raro que Freud buscara en la profundidad las huellas de lo pasado, pero plenamente actual dentro de la intemporalidad del inconsciente, definitivamente el surgimiento de “el complejo de inferioridad” de Adler se debía dar en esta patria. (Morse, S, A) Como expuso Adolfo Hitler, citado por Feder, SA, página 3, en sus puntos sobre la cuestión judía, “solo puede ser ciudadano el que es miembro del pueblo. (…) Ningún judío por consiguiente puede ser miembro del pueblo”. Por lo tanto Freud podía ser burgués con las características arriba citadas, pero colocarse como observador y como crítico.

El colapso del liberalismo implicó una nueva forma de estética, la cultura dejó de ser una fuente de valores y la pertenencia a ciertas clases se convirtió en un valor en sí mismo, esto implica una cultura reducida al disfrute sibarita y la ansiedad que producía la imposibilidad de tener este placer o la amenaza de su perdida. Precisamente ese es el malestar que comunican los pacientes freudianos. También tenemos que esta ansiedad se transformaba además en movimientos de masas, manifestado una “revolución contra la razón”, muchos desplazaron el centro psicológico al centro político y los movimientos peleaban por la validación de esta agenda de la cual el antisemitismo fue herramienta clave. (Morse, S, A)

Aspecto claramente palpable en la arquitectura grandilocuente, una especie de barroquismo, donde se construía en detrimento del pequeño espacio, las obras estaban edificadas para hablar reactivamente de la grandeza del hombre, no para el servicio del mismo. Implico esto el paso de la música de Mozart a Beethoven, osea el inexorable transito hacia las posturas burguesas. Viena adquiere una lógica propia, había dejado de ser
el mero reflejo especular del eje París – Londres y se había convertido en un ser diferente, Paris habría inspirado el psicoanálisis, pero no lo habría visto nacer como si lo hizo Viena.
(Morse, S, A)



Bibliografía
Ben Plotkin, M. (2003). Psicoanálisis y sus Historias. En Psicoanálisis APdeBA, Volumen XXV – No. 2/3. Argentina: S.E. En www.apdeba.org/publicaciones/2003/pdf/Plotkin.pdf Accesado el día 30 de junio de 2008.

Cachanosky, J.C. (2008). La Escuela Austriaca de Economía. En Fundación Atlas: para una sociedad libre. Buenos Aires: SE.. En www.atlas.ord.arg/economia/cachanosky_3.asp Accesado el día 2 de julio de 2008.

Fromm, E. (1999). El Humanismo Judío. S.C: S.E. En www.erich-fromm.de/data/pdf/1965-sp.pdf . Accesado el día 30 de junio de 2008.

Fromm, E. (1965). Los Fundamentos y el Desarrollo del Psicoanálisis. S.C: The Literary Estate of Erich Fromm. En www.erich-fromm.de/data/pdf/1965-sp.pdf . Accesado el día 30 de junio de 2008.

Fromm, E. (1956). Psicoanálisis y Religión. Buenos Aires: Editorial Psique. En www.esnips.com/doc/e46d1da0-4d36-4b26-bb0c-7lcdff92f144/Erich-Fromm---Psicoanalisis-y-religion . Accesado el día 30 de junio de 2008.

Feder, G. (SA). Los Judíos: texto oficial de NSDAP. SC: SE. En www.ultimoreducto.com/galeria/feder_judios.pdf . Accesado el día 2 de julio de 2008.

Gay, P. (1994). Un Judío sin Dios: Freud, el ateísmo y la construcción de psicoanálisis. Buenos Aires: Ada Korn Editora S.A.

Morse, R. (S.A). Ciudades Periféricas como Arenas Culturales: Rusia, Austria, América Latina. S.C.: S.E.. En www.bifurcaciones.cr/003/bifurcaciones_003_Morse.pdf . Accesado el día 2 de Julio de 2008


Rodríguez, A. (2003). Historia y Psicoanálisis. En: Universidades. Enero – Junio, No. 025 Mexico: UDUAL. En www.redalyc.uaemex/redalyc/src/inicio/AtPdfRed.jsp?iCue=37302502 . Accesado el día 2 de Julio de 2008

jueves, 18 de junio de 2009

Adopción Gay

“Cada vez estoy más convencida de que es necesario expresar aquello que para mí es más importante, es necesario verbalizarlo y compartirlo aun a riesgo de que se interprete mal y se tergiverse. Creo que por encima de todo, hablar me beneficia.” La transformación del silencio en lenguaje y acción. Audre Lorde, 1977.

El inconsciente se estructura como un lenguaje, las palabras son aquellos significantes que nos hablan de la existencia de otro orden, pero las palabras pierden el sentido para el que fueron creadas, el lenguaje es ese sitio que nos ofrece opciones binarias para entender la realidad. Bueno – malo, hombre – mujer, masculino – femenino. El sexo no escapa de la dicotomía, el cuerpo debe responder a una lógica de la reproducción y, más importante aún, de la producción. La homosexualidad, y el cuerpo homosexual implican un elemento contestatario y prohibitivo dentro de esta lógica del cuerpo con un significado económico, basado en la supuesta naturaleza. Por eso a la hora de hablar de adopción en parejas homosexuales tenemos que considerar la forma en la que se entrelazan el feminismo y la teoría queer y la forma en la que se mezcla el debate generacional entre sus modos y su participación política. Porque a veces esta forma de política busca hacer patente la materialidad de las ideas, pero olvida la materialidad de los contextos. (ANODIS, 2005; Bebel, 2005; García, A; Anta, J. 2006).

La teoría femininista tradicional nos habla de un concepto de género ligado a la violencia, la desigualdad y el patriarcado; las teóricas de una concepción gay – lésbica nos hablan de un género que esta ahí como –en palabras de Butler- una forma de travestismo (drag). Es decir procesos de estilización que han llegado a repetirse tantas veces y por tanto tiempo que han dado la idea de que se trata de algo natural. De esta forma se puede ver que el travestismo es una forma de parodiar este concepto, porque hace palpable que se trata de una construcción. No resulta claro la forma en la que encaja la desigualdad en todo esto, desde esta perspectiva de género se abandona la lucha revolucionaria y la postura política y se convierte casi en un juego. (ANODIS, 2005; García, A; Anta, J. 2006).

Poco avanzaremos si nos quedamos en la discusión cacareada de los tiempos pasados y nuestra cerrazón a los debates sobre la identidad. Una propuesta política implicaría que las nuevas generaciones analicen los orígenes del problema. Las generaciones anteriores en nuestro país, se encargaron de iniciar la búsqueda y construcción de una identidad subversiva frente a la identidad de siempre con la cual no se identificaban. En Costa Rica ser feminista, gay o lesbiana es ser una persona contestataria en un sitio donde la identidad blanca, patriarcal, heterosexual y familiar está prefijada. Hacer política implica por lo tanto analizar el contexto y la forma de intervenirlo. (Bebel, 2005).

Una teoría que en su heterogeneidad ha jugado diferentes papeles en la creación y recreación de los contextos es el psicoanálisis, y no me refiero al psicoanálisis patriarcal ya conocido, me refiero a las psicoanalistas feministas como Bleichmar, Horney, Jessica Benjamin y tantas otras o al psicoanálisis queer de Virginia Goldner; a los análisis de sexualidad lésbica de Teresa de Lauretis, etc. (Bebel, 2005).

Porque precisamente las posturas políticas exigen instrumentos de análisis y el análisis en última instancia es negociar con el principio de realidad, es enfrentar problemas que vuelven una y otra vez en un eterno retorno de lo reprimido. Por ejemplo la antigua hostilidad de la Iglesia Católica a la emancipación de las mujeres o al reconocimiento de derechos en grupos de hombres o mujeres homosexuales. O la desmentida que se hace de la realidad de la unidad familiar homosexual, lo que no se nombre no existe (Monzón, 2003; Bebel, 2005).

La teoría Queer no llega a la diferencia de lo interior y lo exterior y sólo considera el cambio, no mira si existe lo homosexual o lo heterosexual, sino que apuesta por la significación del deseo, la identidad depende del momento social que se esté viviendo. García, A; Anta, J. 2006).

Respecto a la adopción por parte de parejas de homosexuales o lesbianas, la pregunta que surge siempre ronda los límites de la identidad, límites que son la capacidad que tienen de explicar la forma en la que alguien se introduce en el mundo como hombre o mujer, como heterosexual, lesbiana u homosexual. Y cuál es la forma de vivir en ese mundo, porque para la sociedad la homofobia que se dirige a un padre, también se dirige a un hijo o a una hija. En la escuela los (as) hijos (as) de parejas homosexuales sufren constantes agresiones, pero esto no se debe a un error en el hecho de la adopción, sino a la homofobia que envuelve a la sociedad en general y a la escuela en particular como una instancia de socialización. (Monzón, 2003; Bebel, 2005; Alarcón, S.F.).

Pero surge la pregunta de que es un hijo o una hija, algunas personas dicen que etimológicamente significa el que es amado, para otros significa el que mama, pero independientemente de esto, ¿es el (la) hijo (a) una condición biológica o una inscripción simbólica? Si pensamos entonces que toda relación de paternidad – hijo (a) pasa por el reconocimiento (cosa que está más allá de lo jurídico o lo biológico) entonces tendríamos que cualquier hijo o hija que exista es adoptado (a). La filiación es una adopción simbólica. (Bebel, 2005).

Freudianamente hablando, el parentesco se funda sobre la prohibición del incesto, esta inscripción simbólica da las relaciones permitidas y las relaciones prohibidas. Que tiene dos aspectos, el ser específicamente humanas y el implicar obligaciones y derechos a nivel social. Es decir en la prohibición del incesto se ubica la intermediación entre naturaleza y la cultura, con todo el malestar que encarna… Implica por lo tanto la entrada en la palabra, es decir en lo simbólico. Porque aunque la persona recién nacida no tenga el manejo verbal suficiente ya existe en el imaginario parental y es nombrada desde este sitio. (Bebel, 2005).

Como lo señala Eva Gilberti, citada por Bebel, 2005, en su página web: “los padres adoptantes ponen palabras allí donde los progenitores pusieron óvulo y esperma". El hijo o hija que tienen un lazo biológico con las figuras parentales pero que no ha sido adoptado (a) simbólicamente no puede representarse un lugar en el mundo. Este es un momento constitutivo del yo porque implica la elección de un objeto. Este es el tercer momento del estadio del espejo. No es lo mismo pasar por el canal de parto, que alguien te cuide y que alguien te reconozca. (Bebel, 2005).

Es el deseo de las figuras parentales lo da la ausencia o presencia de filiación, su no existencia se traduce en el síntoma, fue a lo que se refirió Lacán con su expresión “suicidio de los hijos no deseados”, se puede agregar que elegir implica reconocer y reconocer nos habla de volver a elegir (Nachträglichkeit). (Bebel, 2005).

En el caso de la adopción esta implica un duelo, en primer lugar, es reconocer que se es estéril o, como en el caso de las parejas homosexuales, el reconocer que no se puede llegar a procrear, es enfrentarse con una herida narcisista. Esto pasa aún cuando se toma la decisión de no parir, porque la herida se ubica ahí en la censura social. (Monzón, 2003; Bebel, 2005).

En el caso de la adopción en parejas homosexuales formadas por mujeres nos encontramos con una maternidad en cautiverio : “La maternidad es admirable, pero fundamentalmente si la madre y la hija o el hijo están vinculados a un padre legal. La maternidad fuera del matrimonio o la maternidad lesbiana, son vejadas, humilladas o, en el mejor de los casos, ignoradas.” (Monzón, 2003, página web).

Reich agrega que tiene la esperanza de que hombre y mujeres puedan experimentar formas de amor, paternidad y maternidad que no este basadas en mentiras, secretos y silencios. (Monzón, 2003).

Cuando se trata de la adopción por parte de parejas homosexuales se esgrime la falacia de que los (as) hijos (as) en estas familias se convertirán a su vez en homosexuales, esto no sólo da una validez seudocientífica sino que también evita que muchas parejas homosexuales busquen la adopción, la cual en Costa Rica suele tomar la forma de un hombre o un mujer que tienen un hijo o hija de una relación anterior y que mantienen una relación de pareja con alguien de su mismo sexo, también multiplica la culpa, porque muchos hombres y mujeres no se permiten amar a alguien de su mismo sexo por miedo a “enfermar” a sus hijos (as). (Monzón, 2003).

Sin embargo, de la misma forma como no se ha encontrado nunca que exista un elemento familiar que “provoque” que uno (a) de sus miembros (as) sea homosexual tampoco existe algo que diga que figuras parentales homosexuales “provoquen” homosexualidad en sus hijos, de ser así, la mayoría de homosexuales vendrían de familias en que sus figuras parentales lo fueron, sin embargo vienen de familias “formadas” por parejas heterosexuales. (Alarcón, S.F.).

Otro de los temores es que exista una carencia de la figura paterna o materna en aquellas personas adoptadas por homosexuales, al respeto Jorge Raíces Montero, psicólogo, Eva Giberti, Jueza Medina, Alfredo Grande, Jorge Garaven y Marcela Valente, y 19 psicoanalistas mas dieron su opinión respecto a que las figuras paternas o maternas son independientes del género y la opción sexual y que la función puede ser llevada a cabo por cualquiera. (ILGA, 2004).

En el primer caso lo que se requiere es una persona capaz de sostener, cuidar y alimentar, y para la segunda debe ser alguien que sirva como ley, como corte que motive al (la) hijo (a) a interactuar con el mundo. (ILGA, 2004; Alarcón, S.F.).
“La familia existe para reconocer, cobijar y fomentar posibilidades creativas que aguardan en cada ser humano. Lo que sienta el fundamento del bienestar de todos los miembros de una familia es la experiencia de un hogar construido por dos individuos de cualquier sexo que cooperan y se aman, aportando sus diversos dones a la creación de un ambiente sustentador”. (Monzón, 2003, página web).
Sin embargo surgen una serie de voces en contra de la adopción por parte de parejas homosexuales, Foucault expone claramente que el cuerpo heterosexual se territorializa en función de su utilidad sexual, y que el sexo es un elemento de poder, de gobernabilidad y un objeto central en la política. (García, A; Anta, J. 2006).
Por eso la adopción homosexual implica la representación de eso tan cómodo y “naturalmente” sólido como es la opción sexual en ese vaiven de lo que la teoría queer llamará las figuras liminares y lo que Derridá nos dirá que es la posibilidad de dejar en entredicho aquellos signos que representan la realidad, realidad que no es más que la utilidad socioeconómica que tiene la sexualidad heterosexual. (García, A; Anta, J. 2006).
Como diría Kristeva, 1988, citada por García, A; Anta, J. 2006 en su página web: "Lo que no respeta los límites, los bordes, las posiciones, las reglas, lo que está en medio, lo ambiguo, lo mezclado".
La homofobia también se escuda detrás de la excusa que dice que las personas homosexuales son por definición abusadores, sin embargo esto no explica el hecho de que el abuso sexual sea cometido, en un porcentaje sumamente alto, por personas heterosexuales. (Alarcón, S.F.).
Estudios recientes muestran una prevalencia de homosexualidad que va del 1 % al 4 %, eso quiere decir que en Costa Rica entre 100 mil y 400 mil personas serían homosexuales (esto sin contar el porcentaje de bisexualidad o las personas que han tenido prácticas sexuales homosexuales ocasionales), estas personas no pueden optar por una convivencia legalmente reconocida ni por la adopción. En alemania un estudio de 1997, muestra que cerca de un millón de homosexuales son padres y madres, sin embargo, en nuestro país esto se realiza al margen de la ley. (Alarcón, S.F.).
La palabra matrimonio viene de matris (madre) y de monium (cargo o gravamen) es decir significa el oficio de ser madre, es obvio que este concepto tiene claras acepciones patriarcales y propone una diferencia fundada en el género desde el principio. (Alarcón, S.F.).
























Bibliografía
Alarcon, L. (S.F.). Matrimonio Homosexual. Recuperado el 14 de junio de 2009 de www.minhacienda.gov.co/portal/page/portal/463602F526B3FD62E040090A1F005925 -

ANODIS (2005). El postmodernismo y la teoría lesbiana y gay. Recuperado el 25 de mayo de 2009 de http://anodis.com/nota/5342.asp?

Belbel, M. (2005). Construir a través de las generaciones: Intersecciones entre el Psicoanálisis y el Derecho. Texto publicado en la revista: Carta Psiconalítica. Recuperado el 25 de mayo de 2009 de http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/m_bellbel/construir.doc

Bello, A. (2008). Filiación y Adopción: Una traducción de ida y vuelta. Texto publicado en el catálogo: Fugas Subversivas. Recuperado el 25 de mayo de 2009 de http://www.cartapsi.org/revista/no12_13/bello.html

García, A; Anta, J. (2006). La Identidad de Género en el Ciberespacio y la Teoría Queer: Una visión de las múltiples identidades de género en el escenario de lo virtual/real. Recuperado el 14 de junio de 2009 de http://www.cibersociedad.net/congres2006/gts/comunicacio.php?llengua=en&id=804

ILGA (2004). Un libro da el espaldarazo científico a la adopción homosexual en Argentina. Sitio oficial de la ILGA. Recuperado el 14 de junio de 2009 de http://www.ilga.org/news_results.asp?LanguageID=2&FileCategory=24&FileID=425

Monzon, I. (2003). Maternidad Lesbiana en Revista Actualidad Psicológica. Agosto 2003 – Año XXVIII – No. 311. Recuperado el 25 de mayo de 2009 de http://www.isabelmonzon.com.ar/maternidad.htm

“La Fuerza de la Cultura: la Envidia de Pene”

“Impusieron morales de corsé y crucifijo, manipularon a antojo lo sagrado y divino, diseñaron, controlaron, ciencia, leyes y destino. (…) Cuánto sentimos hoy el camino robado, el dolor la invisibilización, los silencios cargados de soledad, de holocaustos, de muerte, de marginación.
Rendimos tributo a todas valerosas mujeres de una historia robada y que no debe volver a repetirse jamás”
Historia Robada, Claroscuro

Un hombre nace con una conformación cromosómica XY y una mujer con una conformación XX , dependiendo de este hecho, su madre lo vestirá de celeste o de rosa, y también esto implicará a que cosas tiene acceso y a que cosas puede aspirar. Para muchas personas este es un veredicto inapelable, para otras es un ejemplo de la forma en la que los aspectos sociales se sirven de lo biológico. (Escalante, S.F.)
Una de las personas que llamó la atención al respecto fue Clara Thompson, ella perteneció a la escuela revisionista del psicoanálisis durante los 40´s y 50´s, comparte su sitial con Horney, Sullivan y Fromm, en su vida no hizo grandes aportes teóricos, al punto de que muchas personas no la consideran propiamente una psicoanalista, sin embargo se le considera una gran maestra, clínica y una lider por excelencia. (Wikipedia, 2009).
Precisamente fue en la década de los 50´s, luego de la II Guerra Mundial cuando las mujeres que anteriormente eran la fuerza laboral principal de la economía de guerra comenzaron a volver a sus casa y los hombres comenzaron a retomar los puestos de trabajo, se llegó a considerar este retorno como la causa de muchos casos de alcoholismo y del maltrato infantil. (Wikipedia, 2009).
Uno de los aspectos que preocuparon a Clara Thompson fue la dicotomía que enfrentaban muchas mujeres entre ser madres que se dedicaban al cuido doméstico o mujeres de carrera sin descendencia o que no se casaban. Las mujeres que estaban en sus casas se sentían frustradas y que no usaban todas las capacidades, las mujeres de carrera acudían a la consulta psicoanalítica quejándose de un sentimiento de soledad. Esto nos lleva a pensar que el balance entre las dos posturas es difícil de alcanzar. Este es un claro ejemplo en el que la biología no resulta determinante para justificar los sentimientos que embargan a la mujer, en casa y en el trabajo, o aún peor como una mujer que se enfrenta a una doble jornada laboral. (Wikipedia, 2009).
Desde su punto de vista uno de los aspectos más débiles de la propuesta freudiana era la psicología de la mujer. Uno de estos aspectos que Thompson criticó fue la “envidia de pene”, cosa que hizo alrededor de 1953. Ella opinaba que era imposible que la mitad de la mujer se sintiera constreñida por no tener pene. En especial porque la teoría ortodoxa consideraba que era precisamente lo biológico lo que producía esta envidia. (SA, 2008; Wikipedia, 2009).
Para Freud el paso del Edipo en la mujer implica que no puede disponer de un órgano (el pene) en el que descargar la tensión, además el hombre se enamora de su madre y sigue así, mientras que la niña se enamora de su madre y luego hace un salto hacia su padre y su madre se convierte en una rival, esto introduce a la niña en la ambivalencia de considerar a su madre su rival pero deseando ser amada por ella. Siendo la primera actividad sexual de la niña la curiosidad que se despertaba por el pene de su compañero. Tarde o temprano ella descubría que estaba castrada y que esto era una especie de castigo por lo que desarrollaba una sensación de envidia, este era el nódulo del complejo de castración femenina. La culpable, según Freud, es la madre. De acuerdo a Clara Thompson eran los factores culturales los que explicaban el sentimiento de inferioridad que tenían las mujeres en la sociedad, siendo la envidia de pene una representación simbólica de esto. El poseer un pene era un “pasaporte” a tener una mayor libertad. (SA, 2008; Wikipedia, 2009).
Según su opinión, la sociedad tiene un efecto discriminante sobre las mujeres. Respecto a las diferencias anatómicas, ella indicaba formas en las que la sociedad frustra o distorsiona estos aspectos anatómicos básicos y lo hace para presentar lo masculino como algo superior. Por ejemplo Freud decía que la mujer tenía menos satisfacción sexual que el hombre, ella decía que era precisamente la forma en la que la sociedad limitaba a la mujer la causa de que esta se viera como menos sexual. Inclusive, Freud, pensaba que la niña descubre el clítoris en la época del Edipo y del resto de sus genitales, así como la identificación de las sensaciones asociadas hasta la época de la pubertad. (Escalante, S.F.; S.A., 2008; Wikipedia, 2009).
En muchos países los hombres viven menos que las mujeres, suelen llegar a su madurez unos dos años y medio después, etc. Muchas de estas diferencias parecen biológicamente determinadas, otras son un mero estereotipo, como la creencia de que la mujer es más emocional y el hombre más agresivo. La familia a medida que la capacidad cognitiva de niños y niñas aumenta es la que se encarga de dar las pautas, generalmente morales, de aquello que se puede tener en materia de curiosidad sexual. (Escalante, S.F.).
Un niño recibe castigos si juega con muñecas, una niña si juega con armas o fútbol, esto nos dice que le estamos enseñando a las personas a conducirse como un hombre o como una mujer. Al menos como creemos que deben conducirse si son hombres o mujeres. Cuando una persona es etiquetada como perteneciente a un sexo biológico u otro comienza a recibir por lo tanto un trato diferencial basado en expectativas socioculturales y estereotipos dominantes. (Escalante, S.F.).
Al llegar a la adolescencia el varón comienza a tener comportamientos abiertamente sexuales, mientras que la mujer suele poner diques a estos. El hombre tiene una perspectiva recreacional, o sea que busca el placer, la mujer tiene una perspectiva relacional, es decir, busca el aspecto romántico. (Gagnon, 1973, citado por Escalante, S.F.).
El psicoanálisis diría que una forma de reducir la ansiedad que produce la angustia de castración en los hombres y la envidia de pene en las mujeres es la identificación con la figura parental “odiada” esperando disfrutar de los mismos beneficios en un futuro. La pregunta en este sitio debe ser el ver cuál puede ser la influencia de una sociedad patriarcal al tratarse de esta reproducción de las normas genéricas. (Escalante, S.F.).
El objeto es una mujer que busca al hijo como aquello que la haga sentirse completa, el falo lacaniano. El mismo elemento de la dependencia materna lo que implica teóricamente es la imposibilidad del infans de acceder al padre, por lo que se da un atrapamiento de la madre. (González, J; Alastride, J; et al. 2005).
Esta es una validez teórica de la discriminación hacia lo femenino y la culpabilización que usa el psicoanálisis, por ejemplo al dejar caer sobre la madre toda la culpa por la vida sexual de su hijo, o vincular el temor a la castración alrededor de la figura femenina. (Friedan, 2005; González, J; Alastride, J; et al. 2005).
“The concept ‘penis envy’, which Freud coined to describe a phenomenon he observed in women – that is, in the middle-class women who were his patients in Vienna in the Victorian era – was seized in this country in the 1940s as the literal explanation of all that was wrong with American women. Many who preached the doctrine of endangered femininity reversing the movement of American women towards independence and identity, never knew its Freudian origin. Many who seized on it – not the few psychoanalysts, but the many popularisers, sociologists, educators, ad-agency manipulators, magazine writers, child experts, marriage counsellors, ministers, cocktail-party authorities – could not have known what Freud himself mean by penis envy. One needs only to know what Freud was describing, in those Victorian women, to see the fallacy in literally applying his theory of femininity to women today. And one needs only to know why he described it in that way to understand that much of it is obsolescent contradicted by knowledge that is part of every social scientist’s thinking today, but was not yet known in Freud’s time.” (Friedan, 2005).
Al respecto, y echando mano de la teoría del aprendizaje, Escalante, S.F. escribe que los patrones se dan desde una imitación del progenitor del mismo sexo biológico, pero dado que los varones se identifican con un padre que suele estar ausente la identificación se da de una forma abstracta y desde aspectos culturales más amplios que dicen como es la conducta de un hombre, lo que nos lleva a considerar que la postura patriarcal es básicamente una cuestión centrada en la vivencia social.





Bibliografía
Friedan, B. (2005.). The Feminine Mystique: The Sexual Solipsism of Sigmund Freud. Recuperado el 28 de abril de 2009 de http://www.marxists.org/reference/subject/philosophy/works/us/friedan.htm

González, J; Alastride, J; et al. (2005.). Psicología de lo masculino: en la sexualidad del hombre el afecto es primero. Recuperado el 28 de abril de 2009 de http://www.publicaciones.ipn.mx/PDF/PSIMASC.pdf

Escalante, G. (S.F.). La Identidad Genérica. Recuperado el 28 de abril de 2009 de http://saber.ula.ve/bitstream/123456789/16177/1/identidad-generica.pdf
SF. (2008). La Envidia de Pene. Recuperado el 28 de abril de 2009 de http://www.oni.escuelas.edu.ar/2006/SANTA_FE/1138/envipe.htm
Wikipedia. (2009). Thompson's psychology of women. Recuperado el 28 de Abril de 2009 de http://en.wikipedia.org/wiki/Thompson's_psychology_of_women
Evans, D. (1997.). Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano. (1ª Ed.) Editorial Paidos, Buenos Aires: Argentina

lunes, 8 de junio de 2009

Psicoanálisis de Adolescentes

La Adolescencia es estar en crecimiento, pero esto va más allá de la mera referencia física, para muchos y muchas personas en esta etapa es también una tendencia al desfallecimiento, el abatimiento y la inmovilidad. (Rojas – Urrego, 2009).

Winnicott dice que cuando un niño nace será una madre suficientemente buena la encargada de proteger su existencia. En esta línea el niño evoluciona desde una dependencia absoluta hasta una independencia y de posturas autoeróticas hasta las relaciones objetales. Si todo marcha bien, será el holding, la manipulación y la presentación del objeto lo que hará que el bebe pase de la omnipotencia de sentirse creador del objeto a la desilusión donde se da cuenta que es diferente a su madre y apela al objeto transicional, será esta tirantez entre la relación de las cosas externas e internas, entre ambiente y psiquis lo que creará un self o un falso self (García, 2008).

Años después de este recorrido surge entonces la adolescencia. Es un mundo en el que se deja un lugar, se deja de ser niño, pero tampoco se es reconocido como adulto. Muchos adultos lo ven como un periodo de confusión y contradicciones, por eso los adultos lo llaman una etapa de crisis. (Soza, 2002).

Es verse cara a cara con aquello que Piera Aulagnier llama el deseo de no deseo, y que Freud va a llamar la pulsión de muerte. La adolescencia implica entonces un renacimiento del aspecto tanático en el sujeto. Este renacimiento implicará por lo tanto el duelo por los elementos que se dejan, lo cual se traducirá en cólera y siguiendo el modelo freudiano de depresión, esta cólera se ira hacia adentro, y la persona se deprimirá. Implica por su parte el situarse frente al deseo del Otro y la escapatoria del incesto mediante la búsqueda de otros objetos de amor. Además es poder situar el cuerpo que cambia en un devenir que en los padres tiene que ver con el envejecimiento y la muerte. (Soza, 2002).

La adolescencia esta signada por la estructura , sin embargo, esta no es una condición sine qua non del proceso adolescente en sí. En primer lugar se debe tener claridad en que existe la tendencia a calificar cualquier cosa que haga un adolescente como algo patológico. (Rojas – Urrego, 2009).

Hay que ser consciente que la adolescencia esta originada por la interrelaciones de lo que Freud llamó series complementarias y que actualmente son llamadas etiologías multifactoriales (Rojas – Urrego, 2009).

Sin embargo, debemos ser claros que el psicoanálisis de adolescentes esta fuera de las primeras intervenciones psiconalíticas, como dice Freud, citado por Pulice, 1999, en su prólogo al texto de Aichhorn, Juventud descarriada: «…La posibilidad del influjo analítico descansa en premisas muy determinadas, que pueden resumirse como «situación analítica»; exige el desarrollo de ciertas estructuras psíquicas y una actitud particular frente al analista. Donde ellas faltan, como en el niño, en el joven desamparado y, por regla general, también en el delincuente impulsivo, es preciso hacer otra cosa que un análisis, si bien coincidiendo con este en un mismo propósito». Sin embargo el mismo Freud abrió sus miras y modificó la técnica en casos de adolescentes como en el caso Dora. (Pulice, 1999).

La solución no debe ser parecida a la que Hitler ofreciera a los jóvenes: el convertirse en el superyo de la comunidad. (Pulice, 1999).

Si bien el psicoanálisis no debe reclamar para sí, el ser la única teoría que puede tratar al adolescente es necesario delimitar algunos aspecto básicos de la técnica clínica: (Rojas – Urrego, 2009).

La frecuencia de las sesiones suele situarse entre una y tres veces por semana, con un ideal de dos sesiones semanales. Se debe realizar cara a cara, porque el divan se convierte en un elemento amenazador y que produce fantasías difíciles de sobrellevar, también produce fuertes regresiones y da la ventaja de observar el lenguaje no verbal que es de especial trascendencia en el adolescente. (Rojas – Urrego, 2009).

Debe usarse la interpretación transferencial de manera cuidadosa, las técnicas de confrontación, aclaración y nombrar los afectos se deben manejar a la luz de la transferencia, se interpreta en la transferencia y no sobre la transferencia, es decir, la transferencia en su interjuego con los aspectos contratransferenciales es la que debe ser usada para comprender lo que está sucediendo en el aquí y el ahora. No interesa una interpretación genética de los aspectos en la transferencia. En estas intervenciones importa mantener una cercanía con el lenguaje adolescente. (Rojas – Urrego, 2009).

Respecto a las entrevistas iniciales, estas mantienen el valor de evaluar y conocer la estructura característica de los sujetos pero además centran su acción en su posible acción terapéutica. Se debe proponer un encuadre específico para estas entrevistas, un encuadre que es diferente al que se hará en un marco terapéutico ulterior. Se debe precisar al adolescente y a su familia cual será el marco espacio – temporal en el que se desarrollarán las entrevistas y el objetivo de las mismas. Estas entrevistas, en un número aproximado de tres o cuatro, permiten además el contacto con los padres. Y dependiendo del terapeuta pueden ser o no realizadas en conjunto. Lo que si se recomienda es en cualquier caso evitar los contactos con los padres fuera del marco terapéutico. (Rojas – Urrego, 2009).

No se recomienda el uso de los silencios ni el bombardeo de preguntas, en el primer caso el adolescente tiende a encerrarse en su mundo y en el segundo se promueven vivencias de intrusión, o la emergencia de acting outs. Lo anterior nos hace centrar la atención sobre la regulación de la distancia relacional. (Rojas – Urrego, 2009).

Es importante, además de conocer aproximadamente la estructura específica, el definir si existen tolerancia a la frustración y motivación, esta se traduce en una curiosidad suficiente por el mundo interior, en el darse cuenta que existe un sufrimiento interno que viene desde el adolescente y no desde el afuera y que estos eventos se repiten a pesar suyo. El lograr todo esto en las entrevistas es lo que lleva al nacimiento de una demanda. (Rojas – Urrego, 2009).

Hay diferentes cosas que se convierte en características básicas en aquel terapeuta que realiza un aproximación analítica a la adolescencia, entre estas tenemos: el conocimiento respecto al funcionamiento del adolescente. Es especialmente importante el tener habilidad para que la distancia relacional se mantenga dentro de un margen adecuado, es decir, que no sea excesivamente próxima para tornarse intrusiva, ni tan distante que llegue a generar sensación de abandono. Debe existir la capacidad de asombrar y de asombrarse, todo de la mano con un análisis personal que facilite el contacto del terapeuta con su propia adolescencia. (Rojas – Urrego, 2009).

No se debe olvidar el entorno en el que ha crecido la persona, la calidad de las relaciones intergeneracionales y el grado de diferenciación de cada uno de los miembros, porque esto tendrá que ver en los aspectos pronósticos y en el diagnóstico en si. Para muchos jóvenes la historia familiar en un obstáculo imposible de lograr, Pulice, 1999, cuenta un caso en el que un joven verbaliza que desea estudiar, pero que ya no puede hacerlo porque la fecha de inscripción ya finalizó, se consigue luego de variados esfuerzos que el joven sea aceptado, pero contesta entonces que siempre no, ante la lógica extrañeza surge el análisis de su situación familiar, este joven provenía de una familia en la cual nadie había estudiado por lo que estudiar tenía para él el valor de una traición a su familia. (Pulice, 1999; Rojas – Urrego, 2009).

No podemos obviar que la adolescencia es algo que se pasa en familia, padres e hijos se sostienen mutuamente y para todos ellos el síntoma cumple una función y a la vez dice algo del deseo. (Rojas – Urrego, 2009).

Implica por lo tanto un movimiento de desprendimiento, por una parte el desprenderse de la imagen idealizada de sus padres y por otra el temor a lo desconocido que esto implica. (Soza, 2002).

Bibliografía

García, L. (2008). Tendencia antisocial: El acto del adolescente y su posible alojamiento en las políticas públicas. Recuperado el 14 de mayo de 2009 de http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=11853
Pulice, G. (1999). Niñez, Adolescencia y Familia en situación de riesgo y exclusión social
¿qué es lo que el psicoanálisis puede aportar? Acerca del tratamiento de adolescentes en conflicto con la ley. Recuperado el 14 de mayo de 2009 de http://www.psiconet.com/foros/investigacion/adolescentes2.htm
Rojas – Urrego, A. (2009). Psicoterapia psicoanalítica del adolescente deprimido: principios técnicos. Recuperado el 14 de mayo de 2009 de http://www.scielo.org.co/pdf/rcp/v37s1/v37s1a06.pdf

Soza, P. (2002). Clínica con Adolescentes. Recuperado el 14 de mayo de 2009 de http://www.geocities.com/art_psi/sozaadolesc.html