martes, 18 de enero de 2011

Hitler - Freud: La Caída del Padre?

Adolf Hitler nació en 1889, hijo de una sufrida mujer llamada Klara y de un empleado de aduanas llamado Alois. El doctor de la familia Hitler era el judío Ernest Bloch, un judío a quien Hitler no olvidó y que a quien incluso arreglo se le otorgara un salvoconducto para que pudiera huir a Suiza; según se cuenta… el pequeño Hitler comenzó a presentar frecuentes pesadillas (solía soñar con monstruos, caídas en abismos profundos y negros, persecuciones con fantasías masoquistas y una conducta anormal que hizo que Bloch lo remitiera a un colega: Sigmund Freud. (Freidemberg, S.A.).

Corría el año 1895, Hitler, a la sazón de 6 años, era quizá testigo de la recomendación que Sigmund Freud diera a Alois, era necesario que el pequeño monstruo fuese internado, vale la pena aclarar que no existen evidencias de que el pequeño Hitler fuese un paciente asiduo de Freud, creo que se trata mas de una opinión o cuando mucho de una evaluación. He de aclarar que esto tiene más tintes de leyenda que de realidad, me comuniqué con el Doctor Harold P. Blum, MD, director de los Archivos Freud y según me comenta el doctor Blum no existe ninguna mención histórica al respecto. Sin embargo Marks (S.A.) citado por Freidemberg (S.A.) menciona la existencia de apuntes del doctor Bloch respecto a la referencia mencionada.

Mucho tiempo después (2010), en la subasta de Mullock´s en el Reino Unido se presenta una acuarela, que muestra una iglesia, con montañas al fondo y firmada A. Hitler 1910, lo mas sorprendente se encuentra al reverso, ahí se puede ver una leyenda que en italiano reza: “Studio Medico Sigmund Freud Vienne”. La pintura fue vendida a Mullock`s por un italiano que afirmaba que la había recibido de un americano que la había tomado del consultorio de Freud en Bergasse 19 en Viena. Quizá si era de Bergasse 19, de otro ocupante o quizá si era de Freud. (Bates, S.A.)

En 1910 el padre del psicoanálisis y Adolf Hitler coincidieron geográficamente, ambos estaban en Viena, el primero porque ahí desempeñaba su práctica, el segundo porque estaba tratando de ganarse la vida, sorpresivamente vendiéndole pinturas a judíos. Quizá se la vendió en la calle a Freud o uno de sus ayudantes. Hitler había fracasado 2 veces al intentar su entrada en la academia de bellas artes, específicamente entre 1907 y 1908, Hitler a la sazón de 18 años comenzó a manifestar mas claramente sus problemas psicológicos; vivió en esta ciudad hasta 1913, cuando se traslado a Munich. En su vida hizo unas 3000 pinturas, de las cuales se conservan unos cuantos centenares. (SIGMUND FREUD PUDO SER UN 'MECENAS' DE HITLER; Bates, S.A.; Freidemberg, S.A.).

Dice Marks que las causas de el desequilibrio de Hitler se encontraba en un padre que gozaba de la humillación de su hijo, por ejemplo, cuando a los 6, el niño Hitler intenta escapar desnudo de su casa se queda enganchado al saltar por la ventana, su padre lo oye y en lugar de descolgarlo trajo a toda la familia para que se burlara de él. A Alois no le convenía que Hitler fuera internado, se iba a descubrir el maltrato físico y el psicológico. (Freidemberg, S.A.)

Esto nos lleva a considerar cual es el papel que ese nombre paterno tiene para la inscripción y, lo mas importante, el futuro psicológico de Hitler. Recordemos el famoso Complejo de Edipo, no es necesario que me extienda acá en lo que consiste la famosa tragedia, de la gran mayoría ya conocida y de la minoría que en un buscador puede encontrar la respuesta. Lo si quiero dejar claro es que no hay Edipo sin padre, o sin al menos alguien que cumpla la función del padre. El padre interviene sobre muchas cosas, una de ellas es la importante función de prohibir a la madre. Desde Freud podríamos decir que esa relación con el padre es signada por el complejo de castración, precisamente en la relación odio – amor es que el niño entra al Edipo. (Fernández, 2008).

Si la función paterna es faltante o deficitaria el niño goza de más, acá el síntoma nos ofrece un signo, el niño goza lo prohibido. Hitler en este sitio, como el adicto, goza hasta morir de goce. (Calabresse, 1994).

El padre es una metáfora paterna, diría Lacán, es decir qué es el padre en el Edipo. Pero una metáfora siempre nos lleva a sentidos trastocados, en el Edipo (estructurado como metáfora) el nombre del padre sustituye al deseo por la madre. Un significante que sustituye a otro, la metáfora paterna es un significante que prohíbe el acceso a un objeto incestuoso y al hacerlo introduce la moralidad y por lo tanto la ley. (Fernández, 2008).

¿Será el deseo de Hitler un deseo histérico?, porque el deseo histérico es un deseo reducido a sostener el deseo del padre a nivel del Ideal. La histeria toma el deseo del padre y trata de sostenerlo. (Alamburu, 1999).

El síntoma no es otra cosa que un acto que se coloca fuera de la ley, Hitler rompe con la ley y se convierte en autor intelectual de un asesinado. Al enfrentar la ley invoca al padre, lo está buscando ahí donde falta, donde el nombre del padre no se convierte en garante de lo real. (Calabresse, 1994).

El niño además es un falo para la madre, un falo… no un pene. Es lo que viene a completar la ecuación, lo que construye una postura narcisista y construye una imagen de cuerpo, el niño debe ser un falo, pero también debe dejar de serlo, acá es el padre quien se encarga de separar esta diada. Pero quitar un falo es también una castración… el padre castra a la madre. (Fernández, 2008).

Hay que ser claros en que no se propone una ruptura, se propone un cambio de lugares, como diría Winnicott, 1971, citado por Fernández, 2008, el hombre no debe romper con la mujer y con el niño que lleva dentro.

El padre es quien reglamenta, pero la última palabra de autoridad queda en la sociedad actual del lado materno. El padre es una figura en crisis, es una función que admite o prohíbe, pero la madre es quien reglamenta, permite y escucha. (Calabresse, 1994).

Una trampa, porque ahí donde el padre muere o desfallece, se levanta el Ideal, y el Ideal es una trampa porque lo que mantiene es un vacío de deseo. El hijo que idealiza al padre, solo grita su amenaza detrás de la lisonja. Es una superficie que se atravieza a si misma: un fantasma. (Alamburu, 1999).

Es necesario que los psicoanalistas propongamos también la caída del padre, de nuestro padre Freud, es por eso que este artículo comienza sobre un chisme, porque los sentimientos de repulsa frente a los “chismes” que rodean la vida de Sigmund Freud pueden ser una fuente de niebla que viaja hasta los ojos del psicoanalista.

Bibliografía

Aramburu, J. (1999). Los Nombres del Padre y el Deseo del Analista. S.D. Accesado el 12 de enero de 2011

Bates, T. (S.A.) Did Freud Own a Hitler Painting? En http://www.aolnews.com/2010/02/16/did-freud-own-a-hitler/ Accesado el 12 de enero de 2011

Fernández, D. (2008) La importancia del padre en Psicoanálisis. En Revista Internacional de Psicología. Vol. 9 No. 2 En http://psicologiarevista.99k.org/La%20importancia%20del%20padre%20en%20Psicoanalisis.pdf Accesado el 12 de enero de 2011

Freidemberg, L. (S.A.) La Pesadilla de Hitler. En http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=209311 Accesado el 12 de enero de 2011

Calabrese, S. (1994) La caída del Padre en la Sociedad de Consumo. En Drogadicción y Educación. Tomado de http://saludypsicologia.com.ar/21/la-caida-paterna/ Accesado el 12 de enero de 2011

SIGMUND FREUD PUDO SER UN 'MECENAS' DE HITLER. En http://actualidad.rt.com/TiempoLibre/Curiosidades/issue_4396.html Accesado el 12 de enero de 2011

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