viernes, 6 de enero de 2012

Psicoanálisis del arte


Jacques Lacán definió lo Real como aquello que existe fuera del sujeto, un sujeto en lo real es un ser nombrado por el lenguaje y determinado por la estructura, el objeto es lo irrepresentable, que pugna por ser nombrado sin serlo. Lo imaginario es aquello que puede comprenderse, lo que está en un registro identificable, es decir objetos que están en lo real y que han sido aprehendidos por el sujeto, éste ya los posee y los entiende (desde su lenguaje), es algo fantasmático que puede identificarse con palabras, porque toda representación existe en tanto palabra. Lo simbólico es algo que dice que lo real está en el mundo, es algo que preexiste, lo simbólico, intenta nombrar, hacer presente, es lo que queda del objeto en lo real, implica por lo tanto la ausencia del otro y por esa falta es que existe, sostiene lo imaginario porque lo pone en el lenguaje.
Primero quiero aclarar que no puede hablarse de los registros “S” e “I” sin hablar del registro “R”, esto es precisamente el nudo borromeo, tres aros entrelazados, en los cuales si suelto uno se sueltan los otros.
Hagamos esto un poquito más gráfico, mediante un ejercicio mental, que no necesariamente es la explicación al fenómeno, es solo una ilustración. Diferenciemos primero lo Real de la Realidad, lo Real implica lo innombrable, pensemos en la muerte, la Realidad es lo que existe, pensemos en el árbol, este es nombrable, y bajo circunstancias normales es solo un árbol. En un parque hay adolescentes jugando con patinetas, son sujetos en lo Real, porque están nombrados, tienen nombres propios y los estoy llamando “adolescentes”, sé que adolecen de algo. El niño no es sujeto, comienza siendo Real cuando sus padres lo nombran, cuando lo cruza el lenguaje y se estructura la falta se convierte en sujeto, hasta entonces será sólo una bola de carne viviente (sin intención de ser peyorativo).
Estos chicos juegan con patinetas, que son objetos, objetos que son aparte de ellos y que cuando los guarden en un armario seguirán siendo patinetas, es decir que existen en la Realidad. Sin embargo para el adolescente el dominar el objeto es una necesidad, él debe ser amo. Este objeto a ser dominado significa algo, algo que existe, pero que no puede ponérsele nombre, el adolescente normalmente no puede decir que busca dominar un objeto porque así es el amo y señor de otra cosa.
En este caso dominar la patineta implica dominar la muerte, ser el señor de la muerte (recordemos las reliquias de la muerte de Harry Potter, curiosamente 3, Real como una piedra, Imaginario como una capa y Simbólico como una varita de sauco).
Es decir que la patineta como objeto tiene sentido en lo Real, está ahí, aunque su verdadero significado no pueda ser nombrado, pero nuestro adolescente aprendió que esa tabla con ruedas se llama patineta, unió su figura con su nombre, y al unirlos los llevo a lo interno, osea estos existen como algo Imaginario, entiende la patineta porque su lenguaje tiene la palabra patineta. Yo sé que no hablo del Símbolo en tanto significante paterno; como diría Lacán, el significante falo, quizá el único símbolo que merece llamarse tal, pero espero que los colegas me perdonen lo laxo del ejemplo.
Si el adolescente ve un dibujo de una tabla con ruedas lo identifica con la patineta, esto es Simbólico, osea, la patineta que existe en la realidad (puede ser llamada patineta) significa algo que es del orden de lo Real (porque es algo que no puede ser nombrado en tanto objeto que implica la muerte a ser dominada), por lo tanto existe en forma Imaginaria (significa lo innombrable en la mente del chico) y puede ser representado en forma Simbólica (un dibujo de la patineta).
El artista lo que hace es plasmar su síntoma (en tanto representación pulsional insatisfecha) en su obra, independientemente de su vertiente artística lo que hace es vivir su síntoma en su obra (resto de las heces del obsesivo?).
Muchos artistas por lo tanto representan en su obra la muerte del deseo, deseo entendido como aquello que va del ello al jinete (yo), o representan la pulsión enferma, el artista pone en un lenguaje Simbólico aquello que es del orden de lo Real.
Por eso el artista propone un hiperrealismo, osea un realismo que supera la realidad misma. El artista plasma en su obra aquello que otros sacan a luz a través de otros síntomas, pero con alusiones menos entendibles y más difíciles de analizar, no propongo con esto que el artista sea un analizando transparente. Si el artista es frustrado su síntoma sale de otra forma, quizá salga como en nosotros, pobres y neuróticos mortales.
Ahí está la discusión de la habilidad artística, dibuja, aunque sea feo lo que dibujas, pero dibuja siempre, me decía un artista cuyo síntoma estaba en la vertiente de la economía y la fama.
Todo sujeto es un artista, la historia personal hace que se desarrolle o no, los aspectos biológicos hacen que se desarrolle o no, las cosas genéticas hacen que se desarrolle o no.
Y que acaso el arte no viene de las más oscuras representaciones pulsionales, acaso el arte no es fruto de la eterna tirantez entre ello y superyó, en el campo de batalla del yo, como lo demostró Freud en su 5ª. Conferencia de 1909 y la obra sobre Da Vinci de 1910, el arte es sublimatorio, y como tal recae sobre la pulsión y la desexualiza.
Melanie Klein va más allá, y dice que el arte no es solo sublimación, dice que también es reparación y juego, así por ejemplo si el niño encuentra en su devenir fuerzas destructoras, la creación artística se convierte en una forma de repararlas. Se viene a la mente un importante caso de una mujer enferma de psicosis en Argentina, el caso de la señora BB, que como fruto del proceso creo una famosa obra llamada precisamente “Analítica”. Ella es una famosísima escultora Argentina, que precisamente en el arte encuentra la forma de reparar la deteriorada estructura de la psicosis. No es el psicoanálisis quien expone el efecto reparador del delirio?

En el juego se vive un proceso similar, el juego implica creación, es una forma de “luchar”, una forma de superar el miedo, la frustración, una forma de asomarse al nudo borromeo quizá (véase mi ejemplo inicial).
Greenberg dirá que el artista crea un nuevo mundo, Rodulfo dirá lapidariamente que la hoja de papel está donde el diván aún no puede estar, la hoja es como un juguete donde se refleja la imagen especular.
Winnicott nos habla de objetos transicionales, osea objetos que nos ayudan a separarnos de la madre, una bella muestra de un objeto de la realidad que se convierte en un objeto real.
Quizá la obra nos impacte porque precisamente como expone Segal, la apreciación artística se mide desde el grado de identificación que yo sienta, lo bello es lo que nos habla de la armonía y la satisfacción, lo feo es lo que convoca el conflicto. Todos hemos escuchado dos expresiones sobre el arte: “no soy artista… pero esto me gusta” y “¿quien entiende el arte moderno?” Y es que el arte es hijo de su tiempo y como tal lo rescata.
Un crítico que contaba en su acervo la lectura de un seminario de Lacán y una obra Freudiana dijo que el psicoanálisis era fruto de un tiempo (Epoca Victoriana) y un país (Austria), estoy de acuerdo, sin embargo disiento de su teoría de una técnica de interpretación tan amplia que lo abarca todo y es suceptible de explicarlo con cualquier objeto teórico.
Porque eso sería como afirmar que de la pintura rupestre a la abstracción, pasando por el realismo, el dadaísmo, el surrealismo, el cubismo, etc lo que tenemos son artes diferentes y no es así, tenemos el mismo mecanismo, la obra final cambia, pero el movimiento no ha variado.
La obra también implica para el artista omnipotencia, recuerdan el ejemplo de la patineta? Pues la obra también es la dominación de un objeto, cuando un artista ama una obra (transferencia) sufrirá si alguien la maltrata o actúa con descuido, no por el valor del material, sino porque implica un ataque a un mundo del cual se es el amo y señor. Quizá el deseo que tiene el artista de poner su nombre en su obra?

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