jueves, 14 de febrero de 2013

Siente para creer… Una respuesta para ciegos y la muerte de un gato?

Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones
Oscar Wilde

Dios existe porque lo siento… dios existe porque mi experiencia así me lo demuestra… si yo lo experimento es cierto… si experimentas cosas buenas en tu vida es porque dios está ahí… estas son algunas de las razones que he escuchado últimamente, pero qué tan válido es el criterio de la experiencia como prueba fehaciente de la existencia de algo?

Los psicólogos y psicoanalistas en especial aquellos que hemos seguido una ruta clínica no somos ajenos a los fenómenos de las diferentes patologías psicológicas en los que la persona tiene una experiencia muy real y clara de algo. La opinión pública ha escuchado hablar en algún momento de quien se cree Napoleón, o siente que le habla la virgen.

Hace muchos años estaba aplicando una prueba psicológica a una persona, se trataba del mini-mult, que era una versión reducida del MMPI y que luego, dado los problemas de validez que tuvo, se dejó de usar. Al igual que MMPI esta prueba tenía escalas relacionadas con los síntomas psicológicos de diferentes patologías, la tétrada psicótica (escalas 6, 7, 8 y 9) del sujeto aparecía elevada con un claro pico en 9, lo que señala una importante presencia de síntomas psicóticos y que obviamente estaba relacionada con el reporte de experiencias subjetivas que había hecho el mismo, como escuchar voces o ver cosas que nadie más percibía, precisamente Ey definía la alucinación como una percepción sin objeto.

Dado que del resultado de la prueba dependía el trabajo del paciente, lo más ético fue devolverse y analizar estas respuestas “locas” una por una, el paciente tenía una fuerte veta religiosa y me dedique a profundizar en la misma, las experiencias que este paciente reportaba tenían que ver con voces divinas o ver luces que el identificaba con la virgen (era carismático), el diagnóstico diferencial fue que no existía psicosis, las experiencias reportadas eran normales y esperables dentro del medio sociocultural del paciente.

Esto me lleva a pensar en la pareidolia, esta viene del griego eidolon, que significa figura o imagen y el prefijo para, es decir junto a, en este fenómeno un estímulo aleatorio, digamos una nube, o esa pieza de ropa colgada en la silla en nuestra habitación oscura, es percibido como una figura reconocible.

Cuando percibimos algo así estamos ante un fenómeno análogo al trabajo del sueño, digamos poéticamente que alucinar y tener pareidolias es soñar con los ojos abiertos, se va a presentar un trabajo defensivo, un deseo inconsciente y en última instancia la realización de un deseo.
Los seres humanos nos acercamos a la realidad en una forma no realista, y por esto quiero decir no verdadera. Nuestra realidad (pensando en esta como aquello que tiene existencia objetiva) la vemos desde el tamiz de la percepción personal.

Sería por lo tanto válido que alguien invocara la percepción personal para demostrar la existencia de dios? si y no, me explicaré. Si: porque nos indica que para ella, en su percepción, de acuerdo a sus defensas, sus deseos y frustraciones si es real. No: porque de ninguna forma yo puedo considerar que sentidos que pueden ser engañados por las circunstancias me hablen de lo que existe objetivamente o no.

En 1935 Erwin Schrӧdinger concibió un experimento en el cual un gato era encerrado en una caja con una botella de gas venenoso y un dispositivo que podría romper la botella y liberar el gas matando obviamente al pobre minino, la probabilidad de que la botella sea rota es de 50% y la misma de que no lo sea. La pregunta luego de un tiempo es: está Misifus vivo?

La caja es opaca y no puedo saber si no la abro, así que mientras tanto la realidad es que el gato está vivo y está muerto al mismo tiempo, para peores el animalito no hace ningún ruido, así que la incertidumbre y la curiosidad nos va a matar… Tendremos la respuesta cuando intervenga un observador. Es decir que la experiencia personal no habla de que algo haya ocurrido, podría ser que sea falso, tanto como podría ser verdadero, la certeza en uno u otro sentido se dará cuando una observación nos aclare la duda.

Tampoco sería lícito que alguien dijera que no me puede probar que dios existe y que yo tampoco le puedo probar que no. En lógica existe lo que se llama carga de la prueba, que en palabras sencillas dice que quien afirma algo positivo debe probar que esto es así, en la discusión por un dios, quien afirma que existe (lo positivo es lo que existe) es quien debe demostrar que es así, y hasta el momento nadie lo ha podido hacer. Así que, considerando lo alegado hasta el momento lo más probable es que dios no exista.

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