miércoles, 18 de junio de 2014

Con dios me acuesto, con dios me levanto, con otros es pecado…


El sexo suele ser algo que horroriza a la iglesia católica, así que  aproximadamente 300 años luego del nacimiento de la iglesia, años más, años menos, un grupo de curas de alto rango decidió que la mejor forma de servir a dios era mediante la negación de la carne, y hacerse célibes.  Optando así por la represión; mecanismo de defensa, que por definición, está condenado al fracaso.

El mecanismo típico de la represión es como se sigue:  un contenido no aceptado o aceptable, debido a su contenido sexual o moral, es llevado a las profundidades del inconsciente, eso no lleva a ver, como decía Freud, que todo lo reprimido es inconsciente, aunque no todo lo inconsciente es reprimido.

El imaginario social ha aceptado, sin embargo, que el cura tiene una especie de visto bueno divino que implica que la sublimación será automática, una especia de concesión divina que se da por sentado…  Aunque el fracaso de la misma a escala vaticana es evidente

La sublimación implica por su parte que existen deseos que se convierten en algo inocuo, es decir que lo impuro se va por vías de mayor pureza.  Entonces el cura ya no tiene sexo, si no que toda esa energía se va en ayudar a la gente… en teoría.  Como dice la canción de Garfunkel and Oates:  “Thanks god I´m holy”, que vendría a significar, gracias a dios que estoy bendita, pero también su pronunciación se acerca a la expresión gracias a dios que tengo hoyos.

De poco vale que Vergoglio se desgañite ensalzando el celibato, la cruda realidad es que los curas mantienen una vida sexual activa, y que, sospecho, esa represión, mantiene altos niveles de neurosis entre las castas sacerdotales.

Y es que basta con escuchar las expresiones trasnochadas de muchos curas para darse cuenta de que el asunto es grave.  No es casual que dios mantenga esa preocupación obsesiva y enfermiza sobre los y las compañeros y compañeras de alcoba de la gente.  Al fin de cuentas es creación de los hombres y dado que sus representantes tienen semejantes rollos sexuales, pues él los tendrá.  Y es que si piensan, a dios no le importa que niños mueran de hambre, le preocupa que los judíos no se corten el prepucio.  Es algo así como un urólogo cósmico…

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada